Lo esencial que necesitas saber antes de generar tu primer plan. Sin relleno.
La creó Francesco Cirillo en los años 80, con un temporizador de cocina en forma de tomate — de ahí el nombre. La idea es sencilla: divides el trabajo en bloques cortos con descansos obligatorios, para que el cerebro nunca llegue a saturarse.
Funciona por dos motivos concretos: 25 minutos suenan a poco, así que cuesta mucho menos empezar. Y el descanso no es opcional — está integrado en el sistema, así que no llegas agotado a la hora tres.
Planificas un día. Añade tantas franjas de tiempo libres como necesites: mañana, tarde, hueco entre clases.
Sé concreto. Cada pomodoro son 25 min de foco puro.
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